Otra vuelta de tuerca es la completa manipulación de todas las noticias que les llegan “del exterior”: todo lo que vaya contra sus intereses es suprimido. Mediante ritos y meditaciones impiden su esparcimiento y tiempo de ocio. Su comportamiento se diferencia del resto de la sociedad, tanto físicamente como intelectualmente (formas de pensar, palabras nuevas para designar las mismas cosas). Todo lo exterior a la secta es malo. Esta situación va degenerando la salud del individuo, que a veces abandona la medicación que estaba tomando por indicación de sus superiores.