Aunque no menos despreciable son las cantidades que la secta Maharishi Mahesh Yogi que ingresa con sus meditaciones trascendentales, consistente únicamente en proporcionarle al adepto una serie de ritos destinados a diferentes deidades, dependiendo de su nivel de iniciación y edad. O las de la secta internacional Bhagwan Rajneesh, que tiene una gigantesca red de hoteles, discotecas, restaurantes vegetarianos, salones de masaje y como mayor fuente de ingresos la cadena de discotecas “Zorba the Bouddha”. Esto le ha llevado a tener a su dirigente 36 Rolls Royce (que tuvo que dejar al ser expulsado de EE. UU.), todos ellos con la inscripción de: “Jesús ahorra, Moisés invierte y el Gurú gasta”, o de que las acciones de la Cámara de Rajneesh Services Internacional Ltd, en Londres, donde pagan en el mercado internacional un 10% de interés al capital invertido en ellas.