Aprovechándose de esta última opción surgen grupos de personas, con un mandatario, guía espiritual, gurú, llámese como se quiera, que ofrece al individuo destrozado por la sociedad la posibilidad de encontrar otro mundo. Y de hecho lo encuentra: es otra forma de vida en la que las personas tienen éstas totalmente programadas. Y mientras tanto, sus cuentas bancarias quedan en números rojos. La espiritualidad que profesan se resume en un amor desmedido hacia el dinero. Aunque el que entra también puede ir buscando otras cosas “mundanas”, como puede ser poder (tras un cierto tiempo se puede ir escalando en la jerarquía del grupo), sexo (hay muchas sectas que dan riendas sueltas a las relaciones sexuales) o simplemente escape de este mundo.