Almagro debe tomar una decisión para salvar la expedición de un fracaso anunciado: ordena a un pequeño grupo de partir adelante en búsqueda de ayuda entre los indígenas. Por suerte, estos hombres encontraron en el valle de Copiapó un español llamado Gonzalo Calvo Barrientos, un delincuente que había sido castigado por las autoridades y que ayuda a los expedicionarios gracias a sus relaciones con los nativos de la zona.