El camino es duro y extenuante. El momento más difícil es el cruce de la Cordillera de los Andes; a casi 4000 metros de altitud, el frío, el hambre y la fatiga provocan la muerte de los españoles y los indios, pero más particularmente la de los esclavos negros, poco habituados a esos climas rigurosos. Ciertos dijeron que "a veces, un soldado se detenía para descansar y moría congelado; otro, queriendo retirar sus botas, constataba con horror que sus dedos se habían quedado pegados"