Pero eso no alcanzó para calmar a los partidarios de Almagro, quienes continuaron conspirando contra el Gobernador. El domingo 26 de junio de 1541, Pizarro fue a la misa y después se retiró a su palacio al final del oficio. En ese momento catorce conjurados decidieron tomar por asalto el edificio. Los domésticos y amigos del marqués huyeron. Sólo quedaron los más fieles: Martín de Alcántara, Juan Ortíz de Zárate, Don Gómez de Luna, el capitán Cháves y cuatro domésticos.