Los españoles terminaban con la resistencia india, y ya los partidarios de Almagro y de Pizarro estaban a punto de enfrentarse para tomar el control de Cuzco.
El 19 de abril de 1537, Almagro entró repentinamente en la capital Inca e hizo prisioneros a Hernando y Gonzalo Pizarro. Alonso de Alvarado, lugarteniente de Pizarro, llegó al auxilio, pero su armada de 570 hombres fue derrotada en el valle de Abancay.
El 19 de abril de 1537, Almagro entró repentinamente en la capital Inca e hizo prisioneros a Hernando y Gonzalo Pizarro. Alonso de Alvarado, lugarteniente de Pizarro, llegó al auxilio, pero su armada de 570 hombres fue derrotada en el valle de Abancay.