El Imperio Inca caía. La guerra civil había roto su unidad; Atahualpa prisionero, la nación Inca cayó en la anarquía.
Pizarro cenó la noche misma de la batalla con el emperador caído, asegurándole que no había nada que temer. Algunos días más tarde, Atahualpa hizo una oferta a Pizarro: una gran cantidad de oro a cambio de su libertad; tanto oro que podría llenar su celda.
Pizarro cenó la noche misma de la batalla con el emperador caído, asegurándole que no había nada que temer. Algunos días más tarde, Atahualpa hizo una oferta a Pizarro: una gran cantidad de oro a cambio de su libertad; tanto oro que podría llenar su celda.