Pizarro decidió ir a Cajamarca y emprendió con sus hombres la difícil ascensión de los Andes. La vegetación se hizo más rara, el frío más amenazante. Los españoles sufrían del mal de las montañas, el Soroche, y manifestaban dificultades para respirar. Un ataque en estas condiciones sería catastrófico para los españoles.