Una noche, un navío apareció en el horizonte. Bartolomé Ruiz llegó con refuerzos. Los trece hombres embarcaron sobre el navío que puso rumbo al sur. Después de 13 semanas de navegación, llegaron al Golfo de Guayaquil. Los españoles desembarcaron en la isla de Santa Elena y pudieron contemplar la ciudad de Tumbes separada por un brazo del mar.