Durante este tiempo, Bartolomé Ruiz exploró la costa sur. Descubrió la isla del Gallo pero los indígenas lo recibieron con hostilidad. Prosiguió entonces hasta la bahía de San Mateo. A medida que la expedición progresaba los españoles podían observar una población cada vez más densa y mucho mejor organizada. Pero no pensaban en desembarcar.