Entretanto, Diego de Almagro dejó el puerto de Panamá con la misión de encontrar la expedición de Pizarro. Atracó sobre las tierras ya visitadas por sus predecesores y debió afrontar a los indios vueltos aún más belicosos. En el transcurso de una de estas batallas Almagro perdió un ojo, pero eso no le impidió continuar su ruta hacia el sur.