Pero el navío se perdió haciendo ruta hacia el norte, camino del archipiélago de las Perlas, donde pensaban encontrar víveres. Durante este tiempo, Pizarro y el resto de los hombres esperaban en el lugar en una situación deplorable. Una veintena de hombres murieron de hambre mientras que los otros intentaban sobrevivir alimentándose de raíces y frutos del mar. Pizarro salía en busca de alimentos, ayudaba a los enfermos y enterraba los muertos.