El 7 de julio de 1520, otra batalla comenzó en Otumba. Les Tlaxcaltecas vinieron a reforzar las tropas de Cortés. Pero hubo que combatir sin armas de fuego porque la pólvora, mojada por las ciénagas cuando la fuga, era inutilizable. Las tropas españolas perdieron los dos tercios de sus hombres. Sin embargo, Cortés recibió el refuerzo de soldados españoles venidos de Cuba y reorganizó su armada. Con mucho coraje los españoles batieron a sus adversarios en Otumba.