En Tabasco, encontró a Jerónimo de Aguilar, un español que había naufragado algunos años antes y quien había sobrevivido entre los indígenas y aprendido la lengua Maya. Al mismo tiempo, Cortés conoció a una joven esclava de origen Azteca que los Indios de Tabasco habían cedido a los comerciantes Mayas. Esta india, llamada Malinche, fue bautizada por los españoles con el nombre de Doña Marina. Ella aprendió rápidamente el español y devino una ayuda preciosa para Cortés cuando él necesitó comunicar con los misteriosos aztecas.