Pero Cortés interpretó diferente las órdenes. Una nueva personalidad se despertó. Se mostró mucho más ambicioso. Vuelto Capitán General de la Armada, se vistió de atuendos lujosos, adornos de plumas, medallas y cadenas de oro. Con todos los honores se desplazaba, con el estandarte que había hecho hacer para él, y sobre el cual se podía ver una cruz y leer este lema: "Amici, sequamur crucem et si nos idem habemus, vere in hoc signo vencemus" (Amigos, sigamos esta cruz y, si tenemos fe, con este símbolo venceremos). Cortés no va a hacer comercio para Velázquez sino a hacer triunfar la Cruz.