Otro marinero llamado Alejo García, habiendo oído los relatos indígenas sobre la Sierra de la Plata y de la existencia de un rey blanco (en Perú), partió en su búsqueda con varios cientos de indios y algunos compatriotas. Llegó hasta las estribaciones de la Cordillera de los Andes, encontró una cierta cantidad de plata, pero fue asesinado en la ruta de regreso.