Le ocurrió a Antonio Mingote en la feria del libro:
¿Me puede firmar un autógrafo, señor Pichote?
Oiga, querrá decir señor Mingote.
Huy, qué tonta, en qué estaría yo pensando.
¿Me puede firmar un autógrafo, señor Pichote?
Oiga, querrá decir señor Mingote.
Huy, qué tonta, en qué estaría yo pensando.