Hera se vengaba de quien no le obedeciese incluso en su propia boda con Zeus. Una ninfa llamada Quelona fue irrespetuosa ya que Hermes la invitó a acudir a la boda junto con el resto de dioses, animales y hombres (por expresa orden de Zeus), y ésta rechazó la invitación y decidió no acudir mostrando así su desprecio hacia la boda. Zeus (o Hermes) advirtió su ausencia, entonces, descendió del Olimpo, arrojó al agua la casa de Quelona (situada en la orilla de un río) con la ninfa dentro y la transformó en tortuga, teniendo desde entonces que cargar con su casa a cuestas