Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en tierra firme (el continente o cualquier isla del mar). Una de las versiones es que Leto encontró la isla flotante de Delos (que estaba rodeada de cisnes), que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo, uno de los dos hijos de Leto. Cuenta una versión de la leyenda que, alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Sin embargo, la presión de los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. Primero nació Artemisa y ésta, recién nacida, ayudó a nacer a Apolo.