A la diosa Hera se la tenía por celosa, violenta y vengativa cuando descubría las infidelidades de su marido Zeus con otras mujeres. Un ejemplo de su ira vengativa fue Eco, una ninfa que durante un tiempo, tuvo el trabajo de distraer a Hera de las aventuras de Zeus hablándole incesantemente. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás.