Sin embargo, el odio de su madrastra Hera se contrastaba con el cariño que le profesaba su padre Zeus. Cuenta la leyenda que Zeus, aprovechando que Hera estaba dormida, puso a Heracles para que se amamantara de los pechos de Hera. La fuerza de succión de Heracles hizo que ésta se despertara. Al descubrir quien era, retiró su pecho rápidamente pero un chorro de su leche se escapó formando la mancha que cruza el cielo, siendo el origen de la Vía Láctea (las versiones de los etruscos representaban a Heracles adulto y barbudo en los pechos de Hera).