EL MONARCA MOROSO. Para tratar las varices y la disentería que padecía el monarca inglés Eduardo I, su médico le recetó un costosísimo preparado a base de perlas, almizcle, oro, plata, azúcar de rosas, resinas exóticas y pasta de ámbar gris. Tras varios años de tratamiento sin notar mejoría alguna, el rey se negó a pagar la factura.