Desde que fábulas y leyendas de Unicornios comenzaron a circular, el Tibet a sido uno de los lugares favoritos para que el animal se aparezca. Un famoso viajero de esta región llamado Abbe Huc, escribió en 1840: "El Unicornio que há sido nada más que una criatura de fábulas, existe realmente en Tibet. Es fácil encontrar esculturas y pinturas de este maravilloso animal en los templos Budistas…" Sin embargo, la gente de Tibet no creía que esta criatura era un Unicornio. Para ellos era sólo otro tipo de bestia como el antílope Hodgson, el cual los mongoles llamaban Orongo, y que tenía características sorprendentemente similares al Unicornio.