Era bien sabido que solo una joven virgen podía capturar al indomable Unicornio. Algunos textos señalan que la moza tenía que estar desnuda, o por lo menos debía tener sus pechos descubiertos. Sin embargo, usualmente se la ve con largas y hermosas vestiduras, las que aciertan de mejor manera a la comparación de la joven con la Virgen María, casta y pura.