FREILA: Sano, robusto y de gran belleza (siempre según Plutarco),...

Sano, robusto y de gran belleza (siempre según Plutarco), Alejandro encarnaría, a los dieciséis y diecisiete años, el prototipo del mancebo ideal. En plena vigencia del amor dorio, ya enriquecido por Platón con su filosofía, y descendiente él mismo de dorios con un maestro que, a su vez, había sido durante veinte años el discípulo predilecto de Platón, no es difícil imaginar su despertar sexual. Ya mediante la recíproca admiración con el propio Aristóteles, ya proporcionándole éste otros muchachos como método formativo de su espíritu, no habría sino caracterizado, en la época y en la sociedad guerrera en que vivió, el papel correspondiente a su edad y condición.