FREILA: De pronto nadie supo lo que ocurría, salvo que los...

De pronto nadie supo lo que ocurría, salvo que los soldados hacían fuego y los fusiles de carro diezmaban al pueblo. Muchos perecieron en el mismo sitio en que se encontraban. Las mujeres y los niños corrieron hacia la cañada, ascendiendo en dirección al oeste. Los soldados los cazaban durante la huida. Había únicamente un centenar de guerreros y casi quinientos wasichus. Los bravos se precipitaron al montón de fusiles y cuchillos. Hasta que consiguieron recobrarlos, combatieron al enemigo con las manos desnudas.