Los colonos blancos, por su parte, atemorizados por los rituales, solicitaron la intervención federal. La policía de la reserva creía que el jefe Toro Sentado (Sitting Bull) era el instigador de una inminente rebelión, y le mató cuando se resistió a ser detenido. Sus seguidores huyeron al campamento del jefe Big Foot. El VII de Caballería persiguió a los sioux y les llevó a un campamento situado cerca de Wounded Knee.