El espíritu guerrero de muchas tribus nómadas (si no de todas), estaba motivado por algo más que la riqueza material, ya que una familia no necesitaba grandes rebaños para satisfacer sus necesidades materiales: en realidad, si se tiene en cuenta su estilo de vida nómada, la acumulación de bienes era mas bien un estorbo que una ventaja. En general, era en las tribus de la Meseta donde un individuo poseía cientos de caballos. Si bien la generosidad podía realzar la condición de un hombre, la finalidad principal de la guerra era por encima de todo adquirir honores de guerra (un deseo inherente de buscar el prestigio y la gloria). Al analizar de dónde puede provenir esta característica cultural en torno a la guerra, vemos que, en el Sudoeste (o zona del desierto), la guerra se consideraba como una institución social y se pensaba que las hazañas eran necesarias para el avance de la sociedad.