Tras dos años de enfrentamientos se celebró un consejo de paz con los líderes seminolas en Fort Agustine. Osceola fue detenido y recluido en el Fuerte Moultrie (Charleston, Carolina del sur). Allí murió el 30 de enero de 1838. Las causas de su muerte no están claras (un enfrentamiento, malaria, envenenamiento...) pero su cabeza fue mantenida, a modo de trofeo, en el museo médico a cargo del Dr. Frederick Weedon, hasta que éste fue destruido en un incendio en 1866. El recuerdo del jefe muerto siguió alentando durante años a los grupos seminolas que se negaban a abandonar Florida, y que continuaron oponiendo una feroz resistencia.