Después de su noventa cumpleaños, perdió la vista y tampoco la memoria trabajaba como antes. Las funciones de jefe de los shoshonis fueron traspasadas a hombres más jóvenes. Poco antes de morir, el 20 de febrero de 1900, Washakie envió un mensaje a su amigo, el obispo de Ethelbert Talbot de la comunidad episcopal. Estaba ya demasiado débil para hablar; por eso, lo comunicó por gestos: "Dile al buen amigo que ha viajado al Este que Washakie ha encontrado el verdadero rastro".