Sin embargo, al final, los arapahos se quedaron para siempre en la reserva de Wind River, donde sus descendientes siguen viviendo hasta hoy.
“Hemos tenido que sufrir tantas injusticias de los blancos. El hombre blanco, que es dueño de este territorio desde un mar hasta el otro y se puede mover libremente por él, no sabe lo limitados que nos sentimos nosotros en este pequeño trozo de tierra. Vosotros sabéis tan bien como nosotros que cada metro del país que vosotros orgullosamente llamáis América, pertenecía hasta hace poco a los pieles rojas. El Gran Espíritu nos lo dio. En él había sitio suficiente para muchas tribus y todos eran libres y felices... Sin embargo, progresivamente, nuestros padres fueron expulsados de él y nosotros, sus hijos somos el triste resto de las en su día poderosas tribus; y nos arrinconáis en este pequeño trozo de tierra, que por derecho nos pertenece, hacinados como prisioneros condenados, vigilados por hombres con rifles, que solamente esperan matarnos”.
“Hemos tenido que sufrir tantas injusticias de los blancos. El hombre blanco, que es dueño de este territorio desde un mar hasta el otro y se puede mover libremente por él, no sabe lo limitados que nos sentimos nosotros en este pequeño trozo de tierra. Vosotros sabéis tan bien como nosotros que cada metro del país que vosotros orgullosamente llamáis América, pertenecía hasta hace poco a los pieles rojas. El Gran Espíritu nos lo dio. En él había sitio suficiente para muchas tribus y todos eran libres y felices... Sin embargo, progresivamente, nuestros padres fueron expulsados de él y nosotros, sus hijos somos el triste resto de las en su día poderosas tribus; y nos arrinconáis en este pequeño trozo de tierra, que por derecho nos pertenece, hacinados como prisioneros condenados, vigilados por hombres con rifles, que solamente esperan matarnos”.