"No sólo soy vuestro jefe", les indicó Washakie, "sino también un hombre viejo. Yo soy también vuestro padre. Por eso, es mi obligación daros un consejo. Yo sé lo duro que es para la juventud cuando tiene que obedecer la voz de un hombre viejo. La vieja sangre fluye más lentamente que un caracol, pero la sangre joven aflora tempestuosamente. Yo también fui joven, hijos míos, y entonces yo pensaba exactamente igual que vosotros ahora. Entonces nuestro pueblo era fuerte y yo siempre estaba a favor de la lucha... No debéis luchar contra los blancos”.