En 1859, los blancos abrieron una nueva ruta, la Lander Road, que se bifurcaba del Oregon Trail y que conducía por medio del territorio de caza de los shoshonis y los bannocks. Cuando Washakie se encontró con el ingeniero Frederik Lander, que había dinamitado aquel camino para hacerlo transitable, le dijo que no tenía intención de luchar contra aquella intromisión en sus territorios. Él no se hacía ninguna ilusión y sabía que su gente jamás conseguiría vencer a los blancos o hacerlos retroceder. Había advertido, una y otra vez, a sus jóvenes guerreros que jamás ganarían una guerra contra los Estados Unidos.