Satanta llevaba en prisión más de diez años y, durante todo ese tiempo, había insistido en que era inocente. En abril de 1878, el director de la cárcel escribió en un informe: "La salud de Satanta ha empeorado mucho, está muy débil. Si tiene que seguir aquí, no vivirá mucho tiempo. Apoyo firmemente cualquier esfuerzo para su libertad". Un mes más tarde, Satanta preguntó a los funcionarios de su cárcel si iba a ser puesto en libertad. La respuesta fue no. Al día siguiente, Satanta fue ingresado en el hospital de la cárcel. El 11 de septiembre de 1878, se lanzó de cabeza desde el balcón de un segundo piso y murió unas horas más tarde. Tenía cincuenta y cinco años. En 1963, el nieto de Satanta, James Auchiah, recibió la autorización para trasladar los restos del jefe indio de Texas a Fort Sill en Oklahoma. Allí, Satanta fue enterrado de nuevo, en el corazón del antiguo territorio de la tribu, esta vez con todos los honores militares.