Satanta había afirmado siempre que él no había participado en las luchas de aquel verano. Admitió que él y Gran Árbol habían abandonado la reserva, pero solamente para cazar búfalos. Cuando estallaron los enfrentamientos, los jefes indios no querían regresar a Fort Sill, porque todavía estaban en libertad condicionada y se ocultaron en las Red Hills, hasta que cesaron las batallas. En Octubre, Satanta y Gran Árbol se entregaron voluntariamente a las autoridades militares. Aseguraron que se habían mantenido alejados de todas las batallas. Sin embargo, habían abandonado sin permiso la reserva y, con ello, habían infringido las condiciones de libertad condicional. Fueron detenidos, encadenados y llevados como prisioneros a Fort Sill.