Otro llamamiento vino de Tipi Roja, el viejo padre de Satanta. "Yo soy un pobre viejo", dijo a los funcionarios blancos. "Tengan compasión de mí y dejen que vuelva a ver a mi hijo. Los indios aman a sus hijos lo mismo que los blancos. Tengan compasión de mí y alegren mi corazón con la inmediata puesta en libertad de mi hijo. Nunca jamás volveremos a realizar asaltos en Texas". Finalmente, el gobernador Edmund Davis autorizó que los dos jefes indios fueron liberados en octubre de 1873, después de dos años de prisión. Pero les advirtió que su libertad era solamente condicional. Si ponían un solo pie fuera de la reserva, irían a parar de nuevo a la cárcel.