Satanta, Satank y Gran Árbol fueron detenidos y llevados al edificio de guardia. Sherman ordenó que los llevaran a Texas, donde deberían ser acusados de asesinato. Esposados y con cadenas en los pies, Satanta y Gran Árbol fueron cargados en un carro entoldado, Satank iba en otro. Cuando las carretas dejaron tras sí las puertas de Fort Sill, Satank les gritó a sus compañeros presos: "Soy un jefe indio y un guerrero y demasiado viejo para dejarme tratar como a un niño". Señaló hacia la carretera y gritó: " Jamás seguiré hasta más allá de aquel árbol!". Los soldados, que debían custodiar a los detenidos, no le dieron ninguna importancia, no lo tuvieron en cuenta, ya que ninguno de ellos hablaba el lenguaje de los kiowas.