El jefe indio Satank interrumpió el discurso de Satanta y le advirtió de las consecuencias. Pero Satanta siguió hablando: "Nos encontramos con una caravana de mulas, que capturamos, y matamos a siete hombres, pero estamos dispuestos a no darle importancia a este asunto. Ya ha pasado y no necesitamos seguir hablando de ello... En caso de que cualquier otro indio reclame el honor de haber dirigido a ese grupo, miente, yo fui el jefe". Cuando los jefes indios abandonaron su despacho, Tatum informó de la confesión al oficial del mando del Fort Sill, que, a su vez, se lo comunicó al general Sherman.