Algunos jefes indios se negaron a poner su signo bajo el acuerdo. Pero la mayoría lo firmó -también Satanta-. Probablemente, se dieron cuenta de que tenían poco que perder. A pesar de que tendrían que vivir en la reserva, podrían abandonarla cuando quisieran para seguir a los búfalos. Seguro que no querían convertirse en campesinos. Algunos jefes indios, que habían rechazado duramente algunos apartados del convenio, eran de la opinión de que ésos no eran válidos para ellos.