Tendieron emboscadas a las caravanas y asaltaron granjas solitarias y estafetas de correos. Hasta 1860, hubo guerra generalizada en los territorios de los kiowas y comanches, desde Arkansas hasta el Río Grande. Los kiowas tenían muchos jefes, fuertes y caprichosos, que no se podían poner de acuerdo sobre cómo debían actuar con los blancos. Cuando los jefes se reunieron alrededor del fuego, la tribu se dividió en dos enfrentadas posiciones. Los jefes Pájaro Bailador y Oso Lento temían la superioridad del ejército de USA. Mantenían la opinión de que los kiowas tenían que vivir en paz con los blancos si querían que la tribu sobreviviera. Los otros jefes, entre los que se encontraban Satanta, Lobo Solitario y Oso Sentado, querían, por el contrario, luchar por cada centímetro cuadrado de su territorio. Aunque Satanta estaba dispuesto a conversaciones de paz con los blancos, no se fiaba de ellos.