En el momento en que Satanta se hizo cargo de la dirección de su tribu, la hegemonía de los kiowas estaba seriamente en peligro en la pradera meridional. Habían luchado desde hacía decenios contra los colonos españoles a la orilla del Río Grande y, más tarde, contra los tejanos, que se habían apropiado de una parte de sus reservas de caza. Hacia 1840, miles de emigrantes en California exigieron el derecho de pasar por el territorio de los kiowas cuando seguían el Santa Fe Trail hacia el Oeste. Esa invasión alcanzó su punto culminante en 1859, cuando más de noventa mil inmigrantes utilizaron la ruta con sus rechinantes carromatos, seguidos por sus rebaños de berreantes reses.