Satanta
Cuando tenía catorce o quince años, cabalgó por vez primera con un grupo de guerreros kiowas hasta Texas y México, donde atacaron asentamientos. Esos grupos cabalgaban con frecuencia durante meses. Cuando regresaban, traían consigo cientos de caballos y mulas robados y también con frecuencia a niños robados, a los que adoptaban y educaban como miembros de la tribu.
Satanta demostró tales capacidades como jefe guerrero que un famoso viejo guerrero, de nombre Caballo Negro, le regaló su escudo. Éste, por una parte, estaba adornado con cintas rojas; por la otra, con cintas amarillas y, sujeta a él, la enorme cabeza de una grulla. En el escudo, había un sol pintado en el centro de dos círculos. Los escudos de los kiowas estaban hechos de varias capas de duro cuero de búfalo, pero un guerrero confiaba más en la protección de la medicina de su escudo, en la especial fuerza mágica del escudo que permanecía oculta en sus adornos.
Cuando tenía catorce o quince años, cabalgó por vez primera con un grupo de guerreros kiowas hasta Texas y México, donde atacaron asentamientos. Esos grupos cabalgaban con frecuencia durante meses. Cuando regresaban, traían consigo cientos de caballos y mulas robados y también con frecuencia a niños robados, a los que adoptaban y educaban como miembros de la tribu.
Satanta demostró tales capacidades como jefe guerrero que un famoso viejo guerrero, de nombre Caballo Negro, le regaló su escudo. Éste, por una parte, estaba adornado con cintas rojas; por la otra, con cintas amarillas y, sujeta a él, la enorme cabeza de una grulla. En el escudo, había un sol pintado en el centro de dos círculos. Los escudos de los kiowas estaban hechos de varias capas de duro cuero de búfalo, pero un guerrero confiaba más en la protección de la medicina de su escudo, en la especial fuerza mágica del escudo que permanecía oculta en sus adornos.