La última lucha en la vida de Quanah tuvo lugar durante los años noventa del siglo XIX en las salas del Congreso en Washington, cuando luchó por el exacto mantenimiento de la reserva en la que él no había querido poner el pie. Entre tanto, solamente quedaban unos 1.200 comanches. Muchos de ellos estaban en contra de los planes del gobierno. Quanah viajó en dos ocasiones a Washington para luchar en el congreso por el mantenimiento intacto de la reserva. Cuando se dio cuenta de que su causa estaba perdida y la reserva iba a ser repartida, cambió su táctica e intentó sacar de las negociaciones lo mejor para su pueblo.