De todas formas, era uno de los más famosos. En 1901 viajó a Washington para participar en el desfile que tuvo lugar con motivo de la victoria electoral del presidente Roosevelt. Cuando Roosevelt fue a Texas, cinco años más tarde, insistió en visitar a su viejo amigo Quanah Parker y los dos hombres fueron juntos de caza. Algunos comanches acusaban a Quanah de haberse vendido a los ganaderos y de haberse convertido en un barato portavoz de los funcionarios blancos, que, en realidad, eran los que tenían la última palabra en la reserva. A pesar de esas acusaciones, Quanah seguía siendo muy querido en su tribu. La mayoría de los comanches lo respetaban porque había representado sus intereses en un tiempo en el que la tribu había estado totalmente indefensa, ya que, a pesar de que oficialmente Quanah ostentaba el título de jefe supremo de los comanches, tenía poco poder.