Algunos grupos de las tribus jamás se fueron a la agencia de la reserva de Fort Sill. Iban de un lado a otro, como les parecía, sin preocuparse de los límites de la reserva, y seguían cazando y atacando a sus enemigos como antes. El gobierno se dio cuenta pronto de que solamente por la fuerza podrían mantener a los indios en el territorio de la reserva."Los colonos y emigrantes tienen que ser protegidos", dijo el general de USA Ulysses S. Grant. "Incluso aunque haya que exterminar a cada una de las tribus indias para conseguirlo". Grant dio la orden para localizar a cualquier grupo de indios hostiles y arrinconarles con el fin de cortar, de una vez por todas, los ataques indios.