Los rangers habían reconocido en Cynthia Ann a la niña blanca que había sido secuestrada por los indios hacía muchos años. La llevaron, junto con su hija, a la familia Parker, que Cynthia no había visto desde hacía veinticinco años. Los Parker las recibieron felices y se esforzaron en facilitarles el regreso a la civilización blanca. Pero ella ya no se sentía blanca y tampoco se consideraba texana. Ella era una naduah, una mujer comanche, que había sido alejada violentamente de su marido, de sus dos hijos y de su pueblo. Después de un intento fracasado por escaparse, los insensibles familiares la encerraron y la vigilaron. Cuando su pequeña hija murió a causa de una enfermedad, la doliente Cynthia no vio ningún sentido a su vida. Años más tarde, Quanah averiguaría que su madre se había negado a comer y, como consecuencia, había muerto.