El profeta Wovoka, también llamado Wilson, nació en Nevada. Trabajó para un ranchero, cuyo apellido adquirió.
Sobre 1888 Wovoka sufrió una fiebre acompañada de delirios, y sostuvo haber tenido una visión de Dios, que lo instruyó para enseñar a los indios un baile ritual que se conocería como el “baile del fantasma" o "Danza de los Espíritus”, que consistía en un baile hipnótico que podía durar horas.
Aseguró a los indios que recuperarían su tierra original, el hombre blanco desaparecería, que se reunirían con sus ascendientes muertos ya que éstos volverían a la vida y que vivirían en eterna paz y prosperidad.
Los indios de las praderas le consideraron un Mesías. Toro Sentado no creía que los muertos pudiesen volver a la vida, pero permitía los bailes del fantasma en su campamento (prohibido por las autoridades blancas), lo que llevó a su intento de arresto y muerte (15 de noviembre de 1890).
Las profecías de Wovoka también aceleraron los acontecimientos que dieron lugar a la matanza de Wounded Knee (29 de noviembre de 1890). Tras esto, el profeta perdió mucha de su influencia.
Sobre 1888 Wovoka sufrió una fiebre acompañada de delirios, y sostuvo haber tenido una visión de Dios, que lo instruyó para enseñar a los indios un baile ritual que se conocería como el “baile del fantasma" o "Danza de los Espíritus”, que consistía en un baile hipnótico que podía durar horas.
Aseguró a los indios que recuperarían su tierra original, el hombre blanco desaparecería, que se reunirían con sus ascendientes muertos ya que éstos volverían a la vida y que vivirían en eterna paz y prosperidad.
Los indios de las praderas le consideraron un Mesías. Toro Sentado no creía que los muertos pudiesen volver a la vida, pero permitía los bailes del fantasma en su campamento (prohibido por las autoridades blancas), lo que llevó a su intento de arresto y muerte (15 de noviembre de 1890).
Las profecías de Wovoka también aceleraron los acontecimientos que dieron lugar a la matanza de Wounded Knee (29 de noviembre de 1890). Tras esto, el profeta perdió mucha de su influencia.