Joseph y los demás jefes indios se reunían durante las batallas para asesorarse y planificar juntos la estrategia. De acuerdo con la tradición de la tribu, ninguno de esos jefes tenía más poder que los otros. Sin embargo, cuanto más duraba la guerra contra el ejército, más claro estaba que Joseph se convertía en la figura simbólica de la resistencia. Incluso sus enemigos tuvieron que reconocer que era un estratega militar genial, "un Napoleón indio", como escribían los periódicos. Y eso sin ninguna experiencia militar que pudiera haberlo guiado. "El Gran Espíritu", así lo indicó él, "habla al corazón y a la cabeza de un hombre y le dice cómo debe defenderse ".