En 1875, el presidente Grant concedió a los blancos libertad para la colonización del valle de Wallowa. Joseph quería evitar una dura confrontación y se fue a otra zona del valle, lejos de los asentamientos, cada vez más numerosos, de los blancos. "Si la tierra nos pertenecía antes, entonces nos sigue perteneciendo, ya que nosotros jamás la hemos vendido". Ésa era su convicción. Sin embargo, la situación se volvió cada vez más tensa. Dos ganaderos blancos acusaron a un joven indio del robo de ganado y lo mataron a tiros. Joseph pidió a su pueblo que conservara la calma, pero los colonos tenían miedo de que se produjera un levantamiento y pidieron protección militar.